Se me volvieronlos miedos huéspedes.
"Que mujer tan graciosa
que siempre se ríe"
y mientras yo llorando
en los autobuses que nunca cojo.
Se está muriendo la yerbabuena.
Maldigo este puchero
de piedra y de alambrada.
El verso ausente.
La pluma destemplada.
Que deje de temblar
esa pestaña inquieta.
“Que chica tan amable,
siempre sonriendo”,
y mientras yo pariendo
este dolor a oscuras.
Alojando extraños,
por temporadas.
*La imagen es de Klimt.













2 comentarios:
Parir los dolores a solas, intentar enfrentarlos y luchar, es bueno a veces.
Tú con tus palabras, parece que lo haces muy bien.
Bonito poema.
Tú si que eres bonita. Siempre aportando un lado lindo por el que mirar. Fonsilleda me siento muy afortunada de tenerte aquí y enormemente agradecida. Un manojito de verso-vesos.
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