miércoles 10 de diciembre de 2008

SOL DE MEDIO DÍA

Mareque nunca ronca,

recostaito en su banco,

se le acelera la respiración

de cuando en cuando,

menea la barbilla

esbozando una mueca

en su boca sin dientes.

Tiene el sueño fácil,

hace años que olvidó

lo de contar ovejas,

está ya viejo,

solo suma pá el pico

y malamente.

Despierta envuelto en babas,

a veces perseguido

por monstruos innombrables,

otras recién salido

del regazo

aún tibio de su madre.

Mareque come poco

ya el cuerpo no le aguanta,

tanto fumarse el frío

en papeles de plata,

vivir del desvarío,

vagar como quien anda.

Pero llega la Gertrú,

la del tercero,

cuando cierra el del bar

y se va el panadero,

baja con un cacito

siempre caliente

y Mareque se sabe

superviviente de sus pucheros.

Haga frío o calor,

llueva, nieve o ventee,

la Gertrú siempre viene

y se bebe Mareque

un sol de medio día

que le anida en el vientre.

6 comentarios:

fonsilleda dijo...

Siempre hay un Mareque a quien mirar y a quien extender una mano o un resto de algo.
Bonita y cálida entrada, a pesar de todo o precisamente por eso.

Dante dijo...

Buena entrada. Por todos los Mareques que hay dando vueltas. Desprotegidos y perdidos en su propia cabeza. Para que siempre haya un cacito a mano para ellos. Un beso, corazón.

Oigres Led Séver dijo...

Me ha encantado esta poesía.

Disculpa por no pasarme a menudo, pero ni tengo internet ni tiempo en mi nueva ubicación terrenal.

Tiempo al tiempo...

Mordiscos y aullidos.

Katbago dijo...

Pobre Mareque mío, menos mal que existen Gertrús que le calienten pedacitos de vida. Ay mi Glo, que frescor hace por aquí, quien catara las sopitas calientes de ese Ángel cotidiano del tercero...

Besitos mil

Lucita dijo...

una alegria saber de nuevo de ti...y siempre es agradable leerte porque te descubro en cada verso...

saludos

Versosoy dijo...

Gracias a todos por pasar a verme. He tenido unos dias ausentes pero sigo por aquí. Un abrazo pequeño y volador para cada uno.