
Los que escribieron la historia
tendrán que callar ahora
que tus fértiles caderas
dibujan el horizonte.
Ven a mirar el mundo desde la cornisa de un poema. Llevo el verso en los ojos. Visiones dejo. Si te rozo serás...palabra nueva.
Yo esperaba la llegada del 96 en una carretera de los alrededores de Nantes que no sabría situar en ningún mapa. El peso de mi bolso brilló y junto a una botellita de agua que quedó vacía bebí este néctar inagotable. *Del libro "Capital del dolor" de Paul Éluard.