Escribo,
en el reverso
de las listas de la compra
que se caen
de los bolsillos de la gente.
Piso pedal.
La cinta danza y ruge.
Avantti.
Hola,
sonrisa rápida,
la leche,
el gel de baño...
lo que toque,
pi-pi-pi-pi....
y repetir
el mismo movimiento
-a veces pesa más-
hasta el total:
17 euros con 77 céntimos.
Su cambio, gracias.
sonrisa fugaz.
De nuevo
Hola.
Escribo,
sobre los tickets
tirados a las puertas
del super.
La caja
echa humo.
Los clientes se agolpan
en modo hormiga,
resoplan,
todo el mundo tiene prisa
cuando está del otro lado.
Hablo al micro.
Voz quebradiza.
Volumen.
Srta Mari Loli
acuda a caja 5 (bis)
Escribo,
entre las ofertas
de los catálogos
olvidados
en los mostradores del fondo.
Domadora de carros,
feroces fieras,
atroces si están llenos.
Repongo detergentes,
ordeno estanterías,
todo es acostumbrarse a
hacer sudokus
en la caducidad
de los yogures,
hacerse a
secuestrar las musas
con vales 2x1
y sangre fría.
Escribo,
sobre el plástico blanco
de las bolsas,
como si las letras
llegaran a tus manos
y mi palabra quedara
en tu pupila
como en mis sienes
los códigos de barras.
Hago números,
recuento calderilla,
entrego al superior.
Picar billete.
Quién sabe
si esta noche el 27
hará ruta a la puerta de tu casa
y dejará algún verso
en mi cartera.
5 versos sueltos:
me ha gustado mucho
muchísimo me ha gustado, ya tenía ganas de leerte algo así... me chifla
besicoss
gracias a los dos por pasar a echarme un ojo!!
Poesía de la cotidianidad! Bonitos los versos de la cajera. Un beso bonita!!!
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