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viernes, 11 de enero de 2013

viernes, 21 de enero de 2011

REUNIONES DE LOS DE ARRIBA

                                        Memorias de una observadora
                                                                 circunstancial pero avispá




El poder lleva un bolso de tous,
el culo de gimnasio
bien apretado
en un pantalón de armani.
Pasa a tu vera
y puedes oler la soberbia
de quien gana 6000 pavos al mes
por hacer no sé qué
(soporífero cargo de tres líneas),
en no sé qué
organismo público
(de 7 iniciales impronunciables)
y se sabe,
paradógicamente,
intocable.
El poder suena a beso al aire,
escrupuloso,
mejillas meretrices,
sibilina impostura,
habla poco
conocedor de los
brillantes precios
del silencio pagado.
Los chofers del poder
aparcan coches de 7 kilos,
a las puertas de los restaurantes
más caros de la ciudad,
mientras los que
viajan en el asiento de atrás
beben en copa de plata,
vino bueno, claro,
y comen langostinos
que se salen del plato,
que pagan con la visa
de los de abajo.