He venido a escuchar
cualquier cosa.
Un sonido que mate
el eco
de mis propias palabras,
voces que asesinen
este silencio que
secuestra tardes.
En el murmullo me vuelvo
pastilla efervescente,
me diluyo
en palabras sueltas
atrapadas al vuelo,
buceo los acentos,
burbujeo onomatopeyas,
remuevo gritos.
Y los ojos
mientras
borrachos de pasos y gente,
de aceras y cielo,
ojos diluidos
en la prisa de otros,
en la risa de otros,
en la boca de otros.