Siento
temblar
mi voz
bajo las costillas
de los demás.
Respiro
en sus pupilas.
Solo soy
carmín inflamable.
Me he quitado toda la ropa,
pongo la carne viva
junto a vuestras copas,
muerdo al miedo.
Brindo,
entrañas,
por los 12 minutos
de verso y metralleta.
Demasiados tachones
entre los dientes.
Abrazar peterpanes,
falsos blancos
derrotados antes de trotar.
Siempre entra el frío
por la misma grieta.
Aúllo,
grito,
pataleo,
lloro,
muerdo,
araño,
callo.
Pero las teclas
no son mías.
Silencios,
repetir secuencias,
monólogos,
bucles idénticos,
en los que
mutismo,
parálisis
son
excusa,
alivio,
salvavidas, mediastintas,
yugo
mortaja.
No la dejo salir
porque tiene los ojos en sangre.