martes, 24 de junio de 2008

LA MUJER ABRAZO

Las margaritas suben.
Y salieron del bar
y la calle era un paraje
que no recordaban haber visto jamás.
Y se movía mucho.

LA LOLA

Asomas a la vida
un guiño seductor
entre cristales,
besar felicidades
es una meta honesta,
aunque uno se resigne
a ganar solamente
de cuando en cuando
toca.
Y como si el sabor
se quedara en la boca
hasta que paladeas
instantes sibilinos,
te colmas de momentos
y escribes tu camino,
entre tus soledades
y una copa de vino.

lunes, 23 de junio de 2008

DERRAMAMÉ TU IMPERIO

Me tenderé a leer
en las pecas de tus brazos,
quisiera desgajarme en tu brocha
príncipe de la sandía,
llevas entre las uñas
todos mis sueños.

ESPERANZADA

Tu misterio me baña
los minutos
que me roba el reloj,
en tus brazos desgajo
la prisa de mis días,
durezas de tus manos
para mi cuerpo tierno,
enredados
mis labios de letra
en tus confines.

En tus pozos de sombra
baño mi desnudez,
hermano de la arritmia
el pecho herido,
soy un avión en llamas
forzando aterrizajes
sobre piedras nevadas,
me encuentro y me he perdido,
en las manos no hay nada,
príncipe del olvido.

He llorado mil noches
amarga indiferencia,
te vomité reproches,
te desdoblé paciencias,
ya no me quedan voces
que estrellarte,
ni espadas de palabras,
ni lunas, ni quimeras,
la esperanza se fue,
me voy con ella.

YA NO TE ESPERO

“Ya no te espero porque de esperarte hay odio”
Silvio Rodríguez


Ya ni te lloro.
Llorar es algunas veces implorar,
suplicar, rogar,
en un lenguaje del alma.




No vendrás,
nunca vienes,
nada habrá para mi,
ni siquiera migajas a la boca.



Suenas de lejos,
convencional, cumpliendo,
obligado a empuñar
los aparatos que detestas.

No te lloro,
llorar puede ser la rabia,
el miedo,
la nausea, el grito,
llorar puede ser un pozo,
un océano, un charquito.

No vendrás,
nunca vienes,
no te espero,
ni busco inquieta

las ventanas calladas,
ni alucino que silbas,

ni confundo tus voces
con voces del bullicio.

Ni te lloro,
llorar puede ser consuelo,
cobijo, manto,
no hay para mi.

Ya no te lloro,
ya no te espero.

domingo, 22 de junio de 2008

CASADA

Me revuelco
entre margaritas silvestres.
Estoy sola con los pájaros,
su trino es la única voz
que me alcanza,
su vuelo,
el compás que ansío.
Mastico tierra,
inhalo hierbas,
en otra vida fui
un trébol de cuatro hojas.
Hay un perro ladrando
en blanco y negro,
y una orquesta de hormigas
hace sonar
su música en mi cuerpo.
Un árbol viejo,
de raíces hondas,
pide mi corazón en matrimonio.
Paladeo su savia
y me entrego.

GABRIELA MISTRAL: PREMIO NÓBEL, POETA Y MAESTRA






La conocí de lejos. Me fue sonando aquí y allá, anidó en un oido. Cuando quise darme cuenta estaba delante de un libro de poemas suyos y sentía latir un alma blanca, inmensa, entre las manos. Gabrielamía, Gabriela Mistral nuestra (1889-1957), que vino a parir un canto de verdad y de justicia en su mundo de lucha y de palabra.







Su verdadero nombre fue Lucila Godoy Alcayaga pero con su seudónimo quiso poner de manifiesto su admiración por los poetas Gabriele D’ Annunzio y Frédéric Mistral, quien, por cierto, compartió el Premio Nobel de Literatura de 1904 con José Echegaray.



Gabriela fue un ser con una sensibilidad fuera de lo común, conectada siempre a su Chile natal, por el que no dejó de trabajar ni de levantar la voz. Poeta valiente, de palabra honda, comprometida, obtuvo el reconocimiento del mundo entero cuando en 1945 fue la primera mujer y literata hispanoamericana en recibir el Premio Nóbel de Literatura.







“Hoy Suecia se vuelve hacia la lejana América ibera para honrarla en uno de los muchos trabajos de su cultura. El espíritu universalista de Alfredo Nóbel estaría contento de incluir en el radio de su obra protectora de la vida cultural al hemisferio sur del Continente Americano, tan poco y tan mal conocido.”

Con estas palabras inició su discurso la poeta chilena, cuando el 10 de diciembre de 1945 recogía en Estocolmo de manos del Rey Gustavo de Suecia, el Premio Nóbel de Literatura.





Hay mucho que decir de esta mujer para la que la educación fue una una lucha por mejorar la formación en su país que empezó en el peldaño más sencillo, dando clases en escuelas rurales, y alcanzó a organizar los planes de educación chilenos. Brilló por sus aptitudes y actitudes docentes, que la llevaron a recorrer el mundo en un ir y venir siempre relacionado con la educación.



A Gabriela es inherente esa autenticidad que sólo algunos poetas son capaces de poseer y preservar, pese a que su estética pueda quedar dañada para algunos ojos que anteponen la perfección del verso al desgarro de la emoción sangrante. Si algo resalta en "la Mistral" es que fue ante todo ella misma. Dejó que las corrientes artísticas de la época le revolvieran el pelo, pero nunca cedió su voz a más movimiento artísitico que el que le corría por las venas.







Gabriela es grande por lo que hizo, por lo que dijo y porque tenía un lenguaje propio y puro, por encima de la estética, de las corrientes, de las modas literarias. Un universo entero y suyo, que tenía que salir y salía en palabras hilvanadas, entretegidas ramas de su ser peculiar, comprometido, atormentado y algunas veces oscuro.




Su sed por enseñar, su voz siempre firme, alta y clara, por y para América Latina y su defensa a ultranza de la igualdad, son el más claro ejemplo de su entrega y su esfuerzo. Hay una mezcla en su trayectoria personal, profesional y poética de lucha, de resistencia, un regusto a resignación, que es a la vez semilla para no rendirse.


sábado, 21 de junio de 2008

PALABRA Y GÉNERO

La combinación de la falda y la pluma ha sido a lo largo de la historia una lucha de las mujeres para poder escribir, para pasar de ser objetos de belleza a creadoras de belleza. Para ello, las mujeres no sólo tuvieron que pelear en un mundo de hombres que las miraba desde arriba, sino también contra su propia censura, contra su propio convencimiento de que lo que escribían no servía para nada. Y esto, desgraciadamente fue así hasta bien entrado el siglo XIX. En el caso español los avances que se habían conseguido se vinieron abajo con la guerra y como no, con la dictadura franquista. Pese a esto, a lo largo del siglo XX fueron muchas las que consiguieron sacar su verso a luz y penetrar en la realidad literaria con pleno derecho.

"Es harto evidente que aún en el siglo XIX la mujer carecía de todo estímulo si quería ser artista. Al contrario, la desairaban, le pegaban, la sermoneaban y la exhortaban. (...)Es una verdadera lástima que la mujer que podía escribir así, cuya mente condecía con la naturaleza y la reflexión, haya sido forzada al enojo y la amargura. ¿Pero qué podía hacer?, me pregunto, imaginando los sarcasmos y la risa, la adulación de los parásitos y el escepticismo del poeta profesional. Encerrarse en el campo, en una pieza para escribir, y ser desgarrada por la amargura, y tal vez los escrúpulos, aunque su marido fuera de lo más bondadoso y perfecta su vida matrimonial". ("Un cuarto propio". Woolf, Virginia)

Muchas veces, cuando por ejemplo estudiaba generaciones como la del 27 siempre me preguntaba: "¿No había mujeres que escribiesen en esa época?". Claro que las había, prueba de ello es el talento desbordado que en las manos tenía
Ernestina de Champourcín. ¿Pero alguien estudió en el colegio a Ernestina como parte del 27, tan siquiera como contemporánea?. Pero es que además, Ernestina no fue la única mujer del 27: Concha Méndez, Rosa Chacel, Josefina de la Torre o Cristina de Arteaga, fueron plumas elegidas, exquisitas y silenciadas por la historia, que ha estado siempre en manos masculinas.

A día de hoy, la mujer y el verso siguen teniendo algunas cuestiones pendientes, como esa peculiaridad de las antologías en las que, si aparecen, nunca están equiparadas en número a los poetas varones, o esas otras antologías que recogen únicamente verso de mujeres, como si el ser humano no fuese lo suficientemente grande como para crear de forma independiente a su sexo. Con esto no niego ciertas peculiaridades en la poesía escrita por mujeres, pero en cualquier caso no creo que esas diferencias resten o sumen, simplemente existen.

Con esta sección quiero homenajear a todas las mujeres que con su verso han hecho, y hacen, posible que la voz femenina cante al mundo, en el mundo y para el mundo. Intentaré intercalar poetas de diferentes épocas y lugares, contemporáneas y anteriores. No hay más, ellas tienen la palabra.

jueves, 19 de junio de 2008

RITOS

El teléfono ha muerto.
Exiliado mi nombre
de tu agenda,
por las cafeterías
se pierde en servilletas,
que en los parques se arrastran
a ver si las encuentras.

El teléfono ha muerto.
El cable se ha enredado
en mis muñecas,
condenando mis días
a la agónica espera,
a la pausa infinita,
a la vigilia eterna.

El teléfono ha muerto,
enciéndanle una vela.

INVENTOS

No sé que fue anterior
el conocerte o el inventarte.

FORCEJEOS

Aquello fue un atraco
a mano armada,
no se puede saber
quien eligió primero
el banco de la plaza,
pero yo estoy de pie.

DIvisiones

Y solo es un
instante,
un vértigo que dura
lo que un sueño.

Todo se desenfoca,
la realidad
girando
tras un visor espeso.

Y todo se detiene,
las pupilas confusas
de regreso,
en la vigilia
de un momento.

ANTÍDOTO

Por más versos que escribo
el veneno no me suelta el gañote.

CRÉDITOS

Me debo a mi deber de colegiala,
de aprendiz confusa,
de preguntona sin remedio.
Le pedí un préstamo
para crecer a la vida,
me hipotequé los días
en un pago infinito,
pero de las tres cosas
que guardé en la mochila,
una fue un botecito pequeño
con mis sueños,
que relleno en las noches
que duermo con el ángel
que vive en el infierno.

Ruidos de cinco letras,
se repite la i,
la uve se duplica,
la erre es un zarpazo
de erre misma.

Me debo a la palabra,
mi equilibrio es un caos
con son de temporal,
asumo esta existencia,
esta naturaleza tan mísera y perfecta,
la condición de fuego y hielo,
prisionera en la esperanza,
cautiva en lo que está
más allá de la esperanza.

Me debo a mi deber
de los deberes,
a estar dejando siempre
para mañana
lo que podría hacer hoy,
a hacer hoy
lo que nunca hice ayer.

Me debo a la gran deuda
de existir,
de besar la felicidad
de cuando en cuando,
de tragar dolores,
regar esperanzas,
mal nutrir tristezas,
respirar mañanas.

Me debo a no deberme.

martes, 17 de junio de 2008

LA LUNA ESTÁ MUY GRANDE

Regalas un silencio interminable.

Me tiendo en él,

soy una gata maullando

en una esquina,

soñante en la otra.

No llevo cascabel,

no sueno por sonar,

uno solo conserva

aquello que no atrapa,

yo llevo el sonar dentro.

Extendés tus pasos por el piso,

una estela de ruidos

va envolviendo la sed y la rutina,

sortilegio sonante,

ese sonar,

que escapa a la palabra.

lunes, 16 de junio de 2008

ADICCIONES


Solo de mirarlo

lo sentía en la boca.

Conseguir la cucharilla

fue cuestión de tiempos,

amortajar escurridores.

Por fin se acercaba,

aroma hondo

destetando anocheceres.

Ardía,

mi lengua enrojeció

y supe que por fin había llegado.

Su sabor guerreó,

conquistador de páramos,

entre mi paladar y mi saliva.

Y fue solo un momento

el sentirlo en la boca,

apenas un instante su dulzura

a saberme me supo.


AMANECERES


Bosteza la persiana.


Temblor.


Se marcha el sueño.


Soy dos pestañas enredadas,


los calzones de la resistencia.