viernes, 11 de febrero de 2011

CALLADA

Enciendo una esquina
por la que infiltrarme.
Antes dudaba de la
toxicidad de los sudores,
ahora sé
que pueden matar
de no olerlos.
Un callejón cualquiera
es bueno
para esperarte en silencio.

4 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

uffff....
qué toxicidad

.A dijo...

te contemplo mientras cruzas la calle..

M.Samsa dijo...

y si gritas?

Mariette dijo...

Excelentes últimos tres versos.