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miércoles, 14 de noviembre de 2012

CADENAS DE BÚSQUEDA





Estuve investigando,
descubrí
el nombre
de casi todas
las mariposas
de Nuevo León.
Porque
los versos de objetos
son alumbramientos fugaces
del alma de las cosas.
Soy afortunada
porque vienes,
encuentras a
la mujer pájaro,
perturbado tras
la imagen de un sépalo,
y solo tengo
versos
de tus manos y las calas.
Y vienes por Armando,
por sus muros
en verso vivo,
por Gioconda,
por Gabriela,
por Beatriz...
Persigues a
la mujer del relojero
con alas de minutos,
observas como viste
las playas con poemas.
Andas detrás de
versos suicidas,
espejos azules,
crujiendo paradojas,
sorbiéndole al
pelícano en la herida.
Dices
suicidio desde el suelo
y
pájaro caja libertad,
y
gritas
mariposas de neón
en el borde del precipicio.
Dirección,
porvenires,
qué me queda,
quieres saberlo todo
mientras rebusco en
este mini antro
en el que solo tengo
palabras
y
palabras.
Te ofrezco
algo caliente,
pides
sopas de letras,
y apuntas
metralleta del verso,
y reescribes el decálogo
de la cajera de supermercado.
Tengo tatuajes
de mujeres mariposas
por el muslo.
Porque repites
bardas de ladrillos 3 alternos,
o
perros con amor,
o
precios de autoescuela.
Porque vienes,
con tu mano del click,
y das sentido
al verso que me queda.

miércoles, 19 de enero de 2011

viernes, 17 de diciembre de 2010

jueves, 9 de diciembre de 2010

martes, 30 de noviembre de 2010

lunes, 15 de noviembre de 2010

Teclas

                                                                                                    Que extraña
                                                                                                     luz
                                                                                                     el tiempo
                                                                                           
                                                                                                     Lola Velasco


La j sigue rebelde,
ausente,
la pulso muchas veces
pero no consigo
evitar que se enfade.
A menudo
hace impronunciables
escupitaos, aulas,
oder, abón, uego.
A veces creo que tenía
que haber perdido
la esperanza
mucho antes.

lunes, 27 de septiembre de 2010

RASTRO


La imagen es Urdiendo y Tramando (2009) de Margarita Maria Pelaez Perez

Todo fue consecutivo.

Me borraste del facebook,

saltaron por los aires

los dispositivos imantados
que me llevaban a los bares
a la hora exacta 

en la que encontrarte.


Se desplomó
 
la conexión interestelar

que me hacía elegir,

una de siete,
y encontrarte entre el público
de alguna conferencia
de título impronunciable
para poder mirarte la colleja
desde el abismo,
tres filas más allá.


Da igual que recorra
los alrededores de tu casa
en horas punta

o que vea roma
una y otra vez
hasta fundir los plomos
buscando una señal,
no importa donde mire,
no te veo.

 
Me descubro psicópata
vomitándole tu nombre a google
y el click me lleva a muchos tús
un profesor titular
de economia financiera...
un doctor especialista en corazones...
un agente de contabilidad...
hasta un poeta...


y no me dice nada,
 
absolutamente nada
 
de ti.



 

sábado, 25 de septiembre de 2010

REDES


No fue suficiente


enterarme de tu regreso


por un plano panorámico del tv.


Allí estabas


botando entre 3000 personas


en un concierto,


cierra plano,


tu rostro sudado a voz en grito.


Casualidades.
 


No me bastó


que te hicieras el loco en los bares,


que girases distraido en el primer umbral


si íbamos a cruzarnos en algún sitio,


que evitases cualquier calle


que llevase alguna letra de mi nombre.


 
No fue suficiente


que ignoraras mis llamadas,


y tiraras a los contenedores


los versos que grabé


en tu contestador,


nada quise ver


en los mensajes sin respuesta.


 
Pero ayer,


ya no me aparecías


en la lista de amigos,


confusión,


desagregarme de facebook


es solo un click


y me supe andando lejana,


más allá de la periferia de tu vida.

jueves, 1 de julio de 2010

CODERAS

En aquel lugar
muchos llevaban
apliques de acero
a mitad del brazo.
Cuando llegaban los tipos
de las máquinas de click
se iniciaba una batalla campal
para lograr ser el primero
en ponerse delante.
Entonces la vanidad
se apoderaba de ellos
y luchaban a codazos,
manoseando las dagas escondidas,
sin temer que los flashes
pudieran robarles
el alma que no tienen.

domingo, 9 de marzo de 2008

LA MUJER DEL RELOJERO


La mujer del relojero
tiene una extraña locura,
ve a las horas despidiéndose,
en la sopa encuentra agujas,
los minutos le han cosido
los ojales de la blusa.
Al llegar la media noche
se despereza gatuna
y danza en los corredores
hasta que marcha la luna.

La mujer del relojero
tiene una extraña dolencia,
va siempre llegando tarde,
del instante es pedigüeña,
manchada tiene la boca
con una balsa de ausencias.
Mira sin casi mirar,
corroída por la impaciencia
se le ha olvidado soñar.

La mujer del relojero
tiene síntomas extraños,
dice que dolores duelen
del alma y sus aledaños,
que los párpados le hierven,
que el dulce daño la besa
y la tristeza la acuna
en sus manos de tiniebla.

La mujer del relojero
padece un extraño mal,
que ha de entregarla a la muerte
pues no se puede curar.
No infecta,
no se contagia,
en ella se ha de quedar,
loca de esperas,
cegada en tiempo,
borracha de tic tac,
sólo pide,
sólo ansía,
sólo quiere,
lo que no le pueden dar.