Ojalá pudiera
lamerme alguna herida
ver cicatriz
entre tanta pus
te he pedido mil veces
que pincharas
con la aguja hirviente
que usaras
cualquier líquido
que arrancara
la maldita infección
he suplicado vendas
apósitos
ungüentos
cualquier cosa que al menos
calmara este dolor
ya no me queda
lengua
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viernes, 24 de diciembre de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
EL MAL DEL DESENCANTO

no puedo darte un día
un mes
una estación
un mes
una estación
carezco de memoria y calendario
para localizar el primer síntoma
el dolor y la angustia
a los que sonreia habitualmente
se hicieron más espesos
se me nubló una cosa en las pupilas
el cristal perdió brillo
un pinchazo indomable
para localizar el primer síntoma
el dolor y la angustia
a los que sonreia habitualmente
se hicieron más espesos
se me nubló una cosa en las pupilas
el cristal perdió brillo
un pinchazo indomable
se hizo vértebra
y yo
lejos de todo
disuelta en una arcada capaz
de enviarme a otro planeta
y yo
lejos de todo
disuelta en una arcada capaz
de enviarme a otro planeta
paralizado el verbo
cuchillas a los ojos
un tedio hiriente
tomó la voz cantante
violada en su costilla
mi carne de acera dolorida
se marchitó la voz
en mis bolsillos
de tanto manosearla
miraba como siempre
pero veía distinto
germinó un silencio entre las nalgas
y una gangrena azul
conquistó la pestaña
sirenas de ambulancias
bailan
a un palmo de mi ombligo
violada en su costilla
mi carne de acera dolorida
se marchitó la voz
en mis bolsillos
de tanto manosearla
miraba como siempre
pero veía distinto
germinó un silencio entre las nalgas
y una gangrena azul
conquistó la pestaña
sirenas de ambulancias
bailan
a un palmo de mi ombligo
* La imagen es un dibujo de la ilutradora Evelina Oliveira
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