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domingo, 27 de noviembre de 2016

Espero y me digo que no escribo
porque nunca vienes a leerme.
Pero es solo una excusa.

No escribo
porque cuando escribo
recuerdo todo el rato
que no vienes a leerme,
que no vienes.

domingo, 9 de marzo de 2014

jueves, 28 de marzo de 2013

miércoles, 17 de noviembre de 2010

lunes, 15 de noviembre de 2010

Teclas

                                                                                                    Que extraña
                                                                                                     luz
                                                                                                     el tiempo
                                                                                           
                                                                                                     Lola Velasco


La j sigue rebelde,
ausente,
la pulso muchas veces
pero no consigo
evitar que se enfade.
A menudo
hace impronunciables
escupitaos, aulas,
oder, abón, uego.
A veces creo que tenía
que haber perdido
la esperanza
mucho antes.

domingo, 26 de septiembre de 2010

RIADA


Veo mis lágrimas


rodar ladera abajo


gemir entre los cantos,


gritando en los canchales.


Mi llanto inunda


praderas y encinares


anegando a su paso


todo cuanto roza.


Me bautizo en la sal


que arrastra mis dolores,


reconozco mi olor


conquistando humedales,



regando la tierra


en la que floreceré

mañana.
 





*La imagen es del fotografo Miguel Ruiz.

lunes, 13 de septiembre de 2010

ECNO

Esta casa consigue

desencajarme a menudo,

frecuentarla poco

es la única salvación

a tanto malquerer.


Estos muros me aprietan

me arrugan

me contraen

soy alérgica


a esta cal impostada

contraria a estas corrientes


de ventanas quietas.


Aquí

todo me sabe

a tu amargura,

a la hiel de tu infancia,

y ensordezco mientras


gritan los espejos

que siguen sin mirarte,


y finjo que sonrío

y beso a los fantasmas

que jamás te abrazaron.


Esta casa me aterra,

me hastía,

me envenena,

subir o bajar

estos peldaños trampa

acaba por rasgar


siempre la misma herida,

mucho antes de que pueda

besar tus cicatrices.

miércoles, 30 de junio de 2010

AUSENCIA

De mi muerto
añoro hasta su nombre,
desde que se murió
ya nunca se hace voz
en mi garganta.

domingo, 25 de abril de 2010

EL MAL DEL DESENCANTO



sería incapaz de concretarte
si era mañana o noche
cuando me contagié
no puedo darte un día
un mes
una estación
carezco de memoria y calendario
para localizar el primer síntoma

el dolor y la angustia
a los que sonreia habitualmente

se hicieron más espesos

se me nubló una cosa en las pupilas
el cristal perdió brillo
un pinchazo indomable
se hizo vértebra

y yo
lejos de todo
disuelta en una arcada capaz
de enviarme a otro planeta

paralizado el verbo
cuchillas a los ojos
un tedio hiriente
tomó la voz cantante

violada en su costilla
mi carne de acera dolorida

se marchitó la voz

en mis bolsillos
de tanto manosearla

miraba como siempre
pero veía distinto

germinó un silencio entre las nalgas
y una gangrena azul
conquistó la pestaña


sirenas de ambulancias
bailan
a un palmo de mi ombligo

* La imagen es un dibujo de la ilutradora Evelina Oliveira



domingo, 16 de marzo de 2008

VERSE

MUTACIONES
Puede que algún día
te ocurra lo mismo,
te mires de cerca
y no te reconozcas,
te busques las manos,
encontrándolas extrañas,
te pises los pies
como a desconocidos.

MUTACIONES 2

Puede que algún día
te mires de cerca
te busques las manos
te pises los pies,

te ocurra lo mismo
y no te reconozcas,
encontrándolas extrañas
como a desconocidos.

domingo, 9 de marzo de 2008

LA MUJER DEL RELOJERO


La mujer del relojero
tiene una extraña locura,
ve a las horas despidiéndose,
en la sopa encuentra agujas,
los minutos le han cosido
los ojales de la blusa.
Al llegar la media noche
se despereza gatuna
y danza en los corredores
hasta que marcha la luna.

La mujer del relojero
tiene una extraña dolencia,
va siempre llegando tarde,
del instante es pedigüeña,
manchada tiene la boca
con una balsa de ausencias.
Mira sin casi mirar,
corroída por la impaciencia
se le ha olvidado soñar.

La mujer del relojero
tiene síntomas extraños,
dice que dolores duelen
del alma y sus aledaños,
que los párpados le hierven,
que el dulce daño la besa
y la tristeza la acuna
en sus manos de tiniebla.

La mujer del relojero
padece un extraño mal,
que ha de entregarla a la muerte
pues no se puede curar.
No infecta,
no se contagia,
en ella se ha de quedar,
loca de esperas,
cegada en tiempo,
borracha de tic tac,
sólo pide,
sólo ansía,
sólo quiere,
lo que no le pueden dar.