Espero y me digo que no escribo
porque nunca vienes a leerme.
Pero es solo una excusa.
No escribo
porque cuando escribo
recuerdo todo el rato
que no vienes a leerme,
que no vienes.
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domingo, 27 de noviembre de 2016
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domingo, 9 de marzo de 2014
INTERIORES (I)
Aquí dentro
solo silencio
y el eco de una voz ronca.
Aquí dentro
el vacío.
solo silencio
y el eco de una voz ronca.
Aquí dentro
el vacío.
jueves, 28 de marzo de 2013
domingo, 30 de diciembre de 2012
martes, 12 de junio de 2012
miércoles, 17 de noviembre de 2010
lunes, 15 de noviembre de 2010
Teclas
Que extraña
luz
el tiempo
Lola Velasco
La j sigue rebelde,
ausente,
la pulso muchas veces
pero no consigo
evitar que se enfade.
A menudo
hace impronunciables
escupitaos, aulas,
oder, abón, uego.
A veces creo que tenía
que haber perdido
la esperanza
mucho antes.
luz
el tiempo
Lola Velasco
La j sigue rebelde,
ausente,
la pulso muchas veces
pero no consigo
evitar que se enfade.
A menudo
hace impronunciables
escupitaos, aulas,
oder, abón, uego.
A veces creo que tenía
que haber perdido
la esperanza
mucho antes.
domingo, 26 de septiembre de 2010
RIADA

Veo mis lágrimas
rodar ladera abajo
gemir entre los cantos,
gritando en los canchales.
Mi llanto inunda
praderas y encinares
anegando a su paso
todo cuanto roza.
Me bautizo en la sal
que arrastra mis dolores,
reconozco mi olor
conquistando humedales,
regando la tierra
en la que floreceré
mañana.
*La imagen es del fotografo Miguel Ruiz.
lunes, 13 de septiembre de 2010
ECNO
Esta casa consigue
desencajarme a menudo,
frecuentarla poco
es la única salvación
a tanto malquerer.
Estos muros me aprietan
me arrugan
me contraen
soy alérgica
a esta cal impostada
contraria a estas corrientes
de ventanas quietas.
Aquí
todo me sabe
a tu amargura,
a la hiel de tu infancia,
y ensordezco mientras
gritan los espejos
que siguen sin mirarte,
y finjo que sonrío
y beso a los fantasmas
que jamás te abrazaron.
Esta casa me aterra,
me hastía,
me envenena,
subir o bajar
estos peldaños trampa
acaba por rasgar
siempre la misma herida,
mucho antes de que pueda
besar tus cicatrices.
desencajarme a menudo,
frecuentarla poco
es la única salvación
a tanto malquerer.
Estos muros me aprietan
me arrugan
me contraen
soy alérgica
a esta cal impostada
contraria a estas corrientes
de ventanas quietas.
Aquí
todo me sabe
a tu amargura,
a la hiel de tu infancia,
y ensordezco mientras
gritan los espejos
que siguen sin mirarte,
y finjo que sonrío
y beso a los fantasmas
que jamás te abrazaron.
Esta casa me aterra,
me hastía,
me envenena,
subir o bajar
estos peldaños trampa
acaba por rasgar
siempre la misma herida,
mucho antes de que pueda
besar tus cicatrices.
miércoles, 30 de junio de 2010
AUSENCIA
De mi muerto
añoro hasta su nombre,
desde que se murió
ya nunca se hace voz
en mi garganta.
añoro hasta su nombre,
desde que se murió
ya nunca se hace voz
en mi garganta.
viernes, 4 de junio de 2010
Mar adentro
A veces, para
nadar en libertad
hay que resistir al frío.
nadar en libertad
hay que resistir al frío.
domingo, 25 de abril de 2010
EL MAL DEL DESENCANTO

no puedo darte un día
un mes
una estación
un mes
una estación
carezco de memoria y calendario
para localizar el primer síntoma
el dolor y la angustia
a los que sonreia habitualmente
se hicieron más espesos
se me nubló una cosa en las pupilas
el cristal perdió brillo
un pinchazo indomable
para localizar el primer síntoma
el dolor y la angustia
a los que sonreia habitualmente
se hicieron más espesos
se me nubló una cosa en las pupilas
el cristal perdió brillo
un pinchazo indomable
se hizo vértebra
y yo
lejos de todo
disuelta en una arcada capaz
de enviarme a otro planeta
y yo
lejos de todo
disuelta en una arcada capaz
de enviarme a otro planeta
paralizado el verbo
cuchillas a los ojos
un tedio hiriente
tomó la voz cantante
violada en su costilla
mi carne de acera dolorida
se marchitó la voz
en mis bolsillos
de tanto manosearla
miraba como siempre
pero veía distinto
germinó un silencio entre las nalgas
y una gangrena azul
conquistó la pestaña
sirenas de ambulancias
bailan
a un palmo de mi ombligo
violada en su costilla
mi carne de acera dolorida
se marchitó la voz
en mis bolsillos
de tanto manosearla
miraba como siempre
pero veía distinto
germinó un silencio entre las nalgas
y una gangrena azul
conquistó la pestaña
sirenas de ambulancias
bailan
a un palmo de mi ombligo
* La imagen es un dibujo de la ilutradora Evelina Oliveira
domingo, 16 de marzo de 2008
VERSE
MUTACIONES
Puede que algún día
te ocurra lo mismo,
te mires de cerca
y no te reconozcas,
te busques las manos,
encontrándolas extrañas,
te pises los pies
como a desconocidos.
MUTACIONES 2
Puede que algún día
te mires de cerca
te busques las manos
te pises los pies,
te ocurra lo mismo
y no te reconozcas,
encontrándolas extrañas
como a desconocidos.
Puede que algún día
te ocurra lo mismo,
te mires de cerca
y no te reconozcas,
te busques las manos,
encontrándolas extrañas,
te pises los pies
como a desconocidos.
MUTACIONES 2
Puede que algún día
te mires de cerca
te busques las manos
te pises los pies,
te ocurra lo mismo
y no te reconozcas,
encontrándolas extrañas
como a desconocidos.
domingo, 9 de marzo de 2008
LA MUJER DEL RELOJERO
La mujer del relojero
tiene una extraña locura,
ve a las horas despidiéndose,
tiene una extraña locura,
ve a las horas despidiéndose,
en la sopa encuentra agujas,
los minutos le han cosido
los ojales de la blusa.
los minutos le han cosido
los ojales de la blusa.
Al llegar la media noche
se despereza gatuna
y danza en los corredores
y danza en los corredores
hasta que marcha la luna.
La mujer del relojero
tiene una extraña dolencia,
va siempre llegando tarde,
del instante es pedigüeña,
manchada tiene la boca
con una balsa de ausencias.
Mira sin casi mirar,
corroída por la impaciencia
se le ha olvidado soñar.
La mujer del relojero
tiene síntomas extraños,
dice que dolores duelen
del alma y sus aledaños,
que los párpados le hierven,
que el dulce daño la besa
y la tristeza la acuna
en sus manos de tiniebla.
La mujer del relojero
padece un extraño mal,
que ha de entregarla a la muerte
pues no se puede curar.
No infecta,
no se contagia,
en ella se ha de quedar,
loca de esperas,
cegada en tiempo,
borracha de tic tac,
sólo pide,
sólo ansía,
sólo quiere,
lo que no le pueden dar.
La mujer del relojero
tiene una extraña dolencia,
va siempre llegando tarde,
del instante es pedigüeña,
manchada tiene la boca
con una balsa de ausencias.
Mira sin casi mirar,
corroída por la impaciencia
se le ha olvidado soñar.
La mujer del relojero
tiene síntomas extraños,
dice que dolores duelen
del alma y sus aledaños,
que los párpados le hierven,
que el dulce daño la besa
y la tristeza la acuna
en sus manos de tiniebla.
La mujer del relojero
padece un extraño mal,
que ha de entregarla a la muerte
pues no se puede curar.
No infecta,
no se contagia,
en ella se ha de quedar,
loca de esperas,
cegada en tiempo,
borracha de tic tac,
sólo pide,
sólo ansía,
sólo quiere,
lo que no le pueden dar.
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