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lunes, 27 de febrero de 2012

EL UNIVERSO AGUSTELE O LA HISTORIA DE UN CABALLERO

el único horizonte
es la luna
que va de viernes a domingo.
huirse.
wisqui-sangras.
meter el dedo
en otra realidad.
te sales
del pellejo
mortaja
que habitas
hasta caer de boca
en un soportal cualquiera.
hincas los dientes
en el espejismo.
carne podrida,
ansia en
los ojos
idos pero hambrientos.
te desparramas en la nada,
extásis químico.
la oscuridad de la historia
iluminando el vacio infinito.
solo eres un canalla
moribundo y drogado.
laten silencios locos
en tu bragueta,
apuntalan noches sin carmín
con las manos
bajo faldas imaginarias.
no hay sexo.
ningún coño cuerdo
contendrá la decadencia.
un niño
busca el abrazo
de su padre muerto.
un hombre solo,
borracho y hastiado
se llora sin llanto,
suda su pena
y encadena frases sin sentido.
la boca a punto de estallar,
...sigo siendo un caballero...
balbucea.
hilos de babas
enjuagan
demasiadas noches
la misma herida.

lunes, 28 de febrero de 2011

CONCIERTO

Los que tocan no se conocen.


Dos tienen largas melenas,


hay un tercero que parece frances.


El que no canta toca la bandurría,


el que toca la flauta pasa la gorra,


el que canta habla muchos idiomas a la vez.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

NEMES

Ardía la bañera,
los azulejos aún fríos.
La ropa por el suelo,
la carne incandescente,
desnudeces ansiando
el agua nueva.
Baño de té,
humo pompa,
espuma deseo,

manantiales de agua,
tú, yo, agua
y tus mieles.

lunes, 27 de septiembre de 2010

RASTRO


La imagen es Urdiendo y Tramando (2009) de Margarita Maria Pelaez Perez

Todo fue consecutivo.

Me borraste del facebook,

saltaron por los aires

los dispositivos imantados
que me llevaban a los bares
a la hora exacta 

en la que encontrarte.


Se desplomó
 
la conexión interestelar

que me hacía elegir,

una de siete,
y encontrarte entre el público
de alguna conferencia
de título impronunciable
para poder mirarte la colleja
desde el abismo,
tres filas más allá.


Da igual que recorra
los alrededores de tu casa
en horas punta

o que vea roma
una y otra vez
hasta fundir los plomos
buscando una señal,
no importa donde mire,
no te veo.

 
Me descubro psicópata
vomitándole tu nombre a google
y el click me lleva a muchos tús
un profesor titular
de economia financiera...
un doctor especialista en corazones...
un agente de contabilidad...
hasta un poeta...


y no me dice nada,
 
absolutamente nada
 
de ti.



 

miércoles, 15 de septiembre de 2010

MUDO


Justo en el hueco que queda


entre la oreja y el nacimiento


de la mandíbula


se van quedando clavadas


todas las amarguras


que no dices,


los silenciosos dolores


que te oscurecen la boca.











lunes, 13 de septiembre de 2010

ECNO

Esta casa consigue

desencajarme a menudo,

frecuentarla poco

es la única salvación

a tanto malquerer.


Estos muros me aprietan

me arrugan

me contraen

soy alérgica


a esta cal impostada

contraria a estas corrientes


de ventanas quietas.


Aquí

todo me sabe

a tu amargura,

a la hiel de tu infancia,

y ensordezco mientras


gritan los espejos

que siguen sin mirarte,


y finjo que sonrío

y beso a los fantasmas

que jamás te abrazaron.


Esta casa me aterra,

me hastía,

me envenena,

subir o bajar

estos peldaños trampa

acaba por rasgar


siempre la misma herida,

mucho antes de que pueda

besar tus cicatrices.

viernes, 11 de junio de 2010

CHUTE

Esnifo julio

en la curva de tu cadera,

no hay trabajo

que pueda arrebatarme

esta miel en los labios,

este brillo que alumbra

todo cuanto miro.

domingo, 9 de marzo de 2008

LA MUJER DEL RELOJERO


La mujer del relojero
tiene una extraña locura,
ve a las horas despidiéndose,
en la sopa encuentra agujas,
los minutos le han cosido
los ojales de la blusa.
Al llegar la media noche
se despereza gatuna
y danza en los corredores
hasta que marcha la luna.

La mujer del relojero
tiene una extraña dolencia,
va siempre llegando tarde,
del instante es pedigüeña,
manchada tiene la boca
con una balsa de ausencias.
Mira sin casi mirar,
corroída por la impaciencia
se le ha olvidado soñar.

La mujer del relojero
tiene síntomas extraños,
dice que dolores duelen
del alma y sus aledaños,
que los párpados le hierven,
que el dulce daño la besa
y la tristeza la acuna
en sus manos de tiniebla.

La mujer del relojero
padece un extraño mal,
que ha de entregarla a la muerte
pues no se puede curar.
No infecta,
no se contagia,
en ella se ha de quedar,
loca de esperas,
cegada en tiempo,
borracha de tic tac,
sólo pide,
sólo ansía,
sólo quiere,
lo que no le pueden dar.