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viernes, 12 de julio de 2013

UN POEMA DE W.H. AUDEN






La caja del abuelo sigue dándome sorpresas...Es como si desde el otro mundo, uno de los hombres que más me amó, viniera cargado de versos a poner el foco sobre poetas a los que no les había prestado atención o en los que no me había revolcado lo suficiente. o a los que directamente no conocía.

Esta vez un librito muy fino de Wystan Hugh Auden (1907-1973), uno de los poetas más importantes de la poesía inglesa del siglo XX y una de las voces más influyentes desde que publicara por primera vez en 1930. Auden, es autor del poema Funeral Blues muy conocido tras su lectura en una escena de la película Cuatro bodas y un funeral, la revelación de su homosexualidad, que late en toda su obra, hizo que el Movimiento Gay le considerara uno de los suyos. Su tendencia sexual chocó de lleno con sus creencias religiosas, y en su vida y en su obra se deja ver esa búsqueda de libertad, así lo  relata Katherine Bucknell, experta en su obra.

Elegí este poema porque cuando lo leí se me heló la sangre, cuando lo releí se me agolpaban en la cabeza las imágenes de los millones de refugiados que hoy, en pleno siglo XXI, vagan por el mundo explusados de sus tierras por la guerra, la violencia y los conflictos.

Se puede decir mucho de la poesía de Auden,  yo me quedo con su dimensión social y humana, su sentido de la justicia y su forma de expresarlo, con su sensibilidad y su rabia, con la elección de cada palabra.

Esta es una breve antología de la poesía de Auden, cuya selección, traducción e introducción corren a cargo del editor Guillermo Sheridan investigador y profesor en el Centro de Estudios Literarios de la Universidad Nacional Autónoma de México a lo largo de treinta años, reune algo menos de una veintena de poemas y no incluye fecha de edición.






miércoles, 2 de enero de 2013

miércoles, 30 de junio de 2010

AUSENCIA

De mi muerto
añoro hasta su nombre,
desde que se murió
ya nunca se hace voz
en mi garganta.

lunes, 22 de febrero de 2010

encomienda

De ti solo me queda
una arteria extraviada
en el pecho inmenso de Lavapiés.
Solo regreso al rastro
de una ausencia incapaz
de pronunciar el nombre
de aquello que no fue.

Acudo puntual
delante de tu puerta
como perra que vuelve
al lugar que habitó,
más no rozo el umbral
ni hago sonar el timbre,


porque todo fue ayer
porque nada es mañana.

Frente a este trozo de madera
amago de amor
peregrina cósmica.
Vengo a morir
al nido de un fantasma
lo nombro con una cuerda bucal
gritando en silencio
y todavía me extraña
quedarme sin respuesta.

miércoles, 8 de abril de 2009

VERSOSOY: PAUL ÉLUARD

Yo esperaba la llegada del 96 en una carretera de los alrededores de Nantes que no sabría situar en ningún mapa. El peso de mi bolso brilló y junto a una botellita de agua que quedó vacía bebí este néctar inagotable. *Del libro "Capital del dolor" de Paul Éluard.

viernes, 7 de marzo de 2008

BEBERSE EL VERSO

La poesía sobrevuela los libros, se hace voz, respiración, suspiro, sujeta las barras de algunos bares inquietos y convierte el acto de tomar una caña en un paseo por los recovecos del ser humano y sus mundos

El poema mira a los ojos a un público minoritario pero fiel que llena los bares en los que se organizan recitales. Ya sea lectura espontánea, recitales organizados, festivales o presentaciones de libros de poetas conocidos o de poetas por conocer, la poesía en vivo y en directo gana adictos. Bares y pequeñas editoriales son los motores que dan vida a un género con poco respaldo en el mercado de las grandes editoriales y visibilidad a los autores que empiezan.

La idea de compartir el verso en estos espacios no es nueva, los cafés literarios han sido siempre lugar de encuentro y de reunión para escritores y pensadores, como por ejemplo lo fuese en su día el mítico Café Gijón, situado en el madrileño Paseo de Recoletos, para la Generación del 98 y años más tarde para la del 27. Pero frente al aura de intelectualidad y solemnidad que en otros momentos históricos imbuían esos encuentros poéticos, heredadas ahora por la poesía oficialista, el verso “baretero” contemporáneo se caracteriza por la espontaneidad, la frescura, la búsqueda de nuevas formas de creación y expresión, y el disfrute máximo de la palabra en un acercamiento continuo entre el poema y el hombre de la calle.


Uno de esos lugares de referencia en la capital de España es el Bukowski Club, situado en el corazón de Malasaña (Calle San Vicente Ferrer, 25) y que desde que empezó a funcionar hace un par de años dedica la noche de los miércoles a “Jams Literarias” en las que abre su micrófono a aquel que quiera leer. Cualquiera puede ir con sus textos, se apunta en la lista y lee. No hay filtros, no hay criterios, no hay selección, es un lugar sin fronteras en el que los poetas solo tienen que querer para poder.
“Desde que hace dos años abrimos las puertas vienen de 15 a 20 poetas cada miércoles , algunos se repiten, otros son nuevos, y eso es una gozada”, explica el escritor Carlos Salem que es dueño y anfitrión del Bukowski junto con Inés, ambos dirigen las actividades y se les puede encontrar detrás de la barra.


Miércoles con BUn cuenta gotas de personajes de todo tipo empieza a llenar el Bukoski Club conforme se acercan las 9 de la noche. Un murmullo afable, amistoso, saludos, humo, van llenando el pequeño local. Se suaviza la luz, un foco fulminante sale de detrás de un pequeño escenario y Carlos sale a presentar al primer poeta de la noche. Se hace silencio y entre aplausos, jaleos y sonrisas comienza el espectáculo. El único requisito que se pide a los poetas es que sus intervenciones no sean muy extensas. A partir de ahí comienza un estado de retroalimentación verso-público que mantiene su intensidad “in crescendo” hasta que se agotan los nombres de la lista. El ambiente, los momentos, la emoción entre cortada que se concentra un miércoles por la noche en el Bukowski no se puede contar, hay que vivirla.




Como vivaz bar inquieto que es, en el Bukowski además se presentan libros, se organizan recitales, se hacen también lecturas de relatos, y se organizan todo tipo de eventos relacionados con la cultura y la participación. Una de sus últimas iniciativas es el Festival de Impovesía, una cita de improvisación poética en torno a un tema monográfico en cada ocasión. En él los poetas se apuntan en una lista y van saliendo al azar por parejas en las que ambos miembros se apoyan y ayudan.

Más garitosOtros lugares en Madrid donde se organizan presentaciones y recitales son el Lola Bar (c/ reina, 25) donde también se presentan discos, festivales de cine y se proyectan cortos. El Bandido Doblemente Armado (c/ Apodaca,1), café bar librería que funciona desde 2002 y ofrece un cuidado abanico de obras en la librería y un ambiente acogedor y relajado en el que se llevan a cabo presentaciones de libros, lecturas de poesía y narrativa, proyecciones, conciertos, sesiones de discjokeys, exposiciones y todo tipo de eventos culturales. Uno de sus eventos más seguidos ha sido el ciclo de narrativa Bandidos Mudos, actualmente en suspenso, coordinado por el periodista y escritor argentino Loyds. La editorial Amargord ha reiniciado su actividad, aunque ahora está paralizada temporalmente, lejos de Lavapiés, donde se ubicaba el bar donde ha removido cultura desde hace años, para instalarse en Colmenar (c/Pio X, 7) y está en proceso de desarrollo Kukudrulu una librería especializada en poesía, literatura infantil y psiconáutica.

Son muchos los brillos de estas citas poéticas donde se funde la creación, los sentimientos y la poesía desarrolla dimensiones de plenitud. Rodrigo Galarza, poeta y director de Poesía en Amargord, sintetiza la repercusión que tienen para el poeta y para la poesía. “Creo que es importante para el poeta porque recupera la tradición oral de la poesía, el contacto real con el público como en la antigüedad, y lo hace de un modo distendido, de camadería. En estos contextos la poesía parece más viva, más en movimiento, ya que en las bibliotecas se aleja un poco del público, sobre todo porque no gestionan bien el acercamiento”.

Bares y versos, sin duda un cóctel explosivo que revuelve corazones e ilumina caminos, no solo en Madrid también en otras ciudades, una ráfaga de aire fresco, una alernativa cultural que respira, siente, late.