miércoles, 15 de septiembre de 2010

MUDO


Justo en el hueco que queda


entre la oreja y el nacimiento


de la mandíbula


se van quedando clavadas


todas las amarguras


que no dices,


los silenciosos dolores


que te oscurecen la boca.











3 comentarios:

fonsilleda dijo...

Me alegro tanto de tu regreso.
Primero, por la propia vuelta y luego, más importante, porque me permiten pasar y leer y entender lo que dices.
Precioso lo de hoy, aunque sea reflejo de las huellas de una amargura.
Bicos.

Helenaconh dijo...

justo, justo, en ese sitio, sí.

Versosoy dijo...

Fonsilleda que bien me miras siempre.

Helenaconh, mismamente, estoy convencida