domingo, 16 de marzo de 2008

TRENES

Pudiste amarme,
no lo hiciste,
seguro tendrás una razón.

Ha sonado el teléfono
mil veces,
un mar de cartas
ha inundado el buzón,
y no era nadie,
y me cansé de empapelar
paredes con recibos,
y aún me cuesta
dormirme sin tu voz.

Levanté el auricular
una y mil veces,
mi pluma hizo el amago
en más de una ocasión,
pero nunca marqué
el último número,
nunca recuerdo
si el sitio donde duermes
aún tiene dirección.

Pude amarte,
no lo hice,
seguro tendré alguna razón.