jueves, 22 de mayo de 2008

UN VAGÓN PARA MI

Estoy poseída,
la mano no piensa detenerse.
El vagón traquetea, me columpia.
Paradas, más paradas,
soy un hada del verso,
indetenible, recorriendo
las entrañas y la ciudad.
Soy tinta, emoción,
desconcierto en la cara de los viajeros
asombrados
ante mi dulce fertilidad incontenible.

1 comentario:

Katbago dijo...

Y saber que ya no voy a poder pensarte entre traqueteos agitadores de bellas palabras que el metropolitano con su tambaleo vuelca y salpica sobre tu cuaderno de creación...

Pensar que vientos de frustración abecediana te devuelven al sur,
y se llevan tus halos multicolor
de los que despojas a esta ciudad,
que vierte lágrimas vestidas de luto gris...

¡Qué pena, te vas y te llevas la gloria de tu presencia y la gloria de tu serena vitalidad!!!

Sniff..