lunes, 9 de junio de 2008

UMBILICAL

Mi boca grita
desde la sequedad
del verano de fuego,
que sólo quiere
nutrirse de tu fruta,
remojarse en el agua
de tu carne.
Lamer en ti los jugos
del amor amado que ama,
beber de ti contigo
el elixir de luz y de lujuria
que hace por un instante
pensable el infinito.

Felarte despacio
del ser el néctar,
hasta quedar
deshecha de chuparte,
colmada de tu azúcar.
Mi boca sólo quiere
nutrirse de tu fruta,
hasta que se tatúe
con tu sabor la lengua
y haya restos de ti
rumiándome en los dientes.

Que la saliva baje
empapando en tu esencia
la garganta,
derramando tus efluvios
en mis voces futuras,
en las palabras nuevas.
Que tu sudor arranque
los gusanos del vientre,
hasta lloverme tú
de la entrepierna,
resbalándote en gotas
por mis muslos abajo,
abriendo un horizonte
lunero en mis tobillos.

Mi boca sólo quiere
nutrirse de tu fruta,
arpegiarse en el dulzor de ti,
columpiarse en el árbol
de tu cadera,
llenarse del boceto de deseo
que sólo puede ser
el deseo mismo.